Eleonas Refugees Camp. Grecia.

Cuando uno traspasa la reja metálica de la entrada, se sumerge en una enorme prisión, cuyos reos son inocentes; para empezar, la mitad son niños.

Familias enteras viven en cubículos del tamaño de un contenedor. Estamos a 40 grados, pero no todos tienen aire acondicionado; ni mucho menos. No hay tendederos. No tienen salida de humo. El campo está plagado de estas “viviendas”, lo que reviste de uniformidad casi militar la vida de dos mil personas de unas 20 nacionalidades distintas. No hay médico. Repito: no hay médico.

Para unos 700 niños, existe en el campo un minúsculo tobogán y un solo columpio de dos plazas: algún ingeniero los colocó al sol. Están siempre vacíos.

Los adultos deambulan por el campo. Son la seriedad y la dignidad. Cruces de miradas rápidas que te dicen en silencio: “tu no sabes lo que yo he visto” y tu respondes callado, “qué puedo hacer para paliar tanto dolor”… Poca sonrisa y mucha mirada de incertidumbre. No hay futuro. No pueden regresar. Pero tampoco pueden viajar. Son apátridas inocentes víctimas de una Europa vergonzante y cínica, y de una guerra que han organizado unas cuantas empresas de armamento, financiadas por nuestros gobiernos. También el de España.

Los niños siempre gritan y siempre sonríen. En todo el planeta. Pero en este caso, tras las sonrisas, se lee el miedo; y un enfado con la vida que se traduce en constantes brotes de violencia aparentemente infantil, pero que se convierten en un auténtico peligro para la integridad de los chavales. Otro ingeniero (ignoramos si es el mismo cateto que puso los columpios al sol) llenó el campo de piedras y estos niños extra violentos, las utilizan en sus peleas. A veces se las lanzan. A veces las quieren utilizar como “arma” contra el otro. Para colmo, se mezcla la pataleta infantil, con un profundo odio xenófobo, aprendido en sus respectivos países: sirios contra afganos, afganos contra paquistaníes, paquistaníes contra iraníes…los niños replican los que ven y oyen. Y Eleonas es un triste ejemplo. Los voluntarios detenemos cada día decenas de esas peleas infantiles tan peligrosas y que evidencian el estado psicológico de estos pobres chavales.

Cuando a estos niños les damos cariño, abrazos, besos, la mano, la escucha y la atención, cambian radicalmente y gestionan su miedo, su odio y su dolor de forma exageradamente cariñosa. Y ya no se nos separan. Un buen grupo de ellos, “vive” literalmente, en la oficina del voluntariado, que no es más que otro contenedor. Solo que alegre!

Esta situación es la peor injusticia que he visto nunca (y he visto unas cuantas). Los voluntarios somos seres humanos y, aunque tratamos de sonreír siempre, a menudo nos retiramos un rato a un rincón, y lloramos de tristeza e impotencia. Pero también lloramos de rabia. Estos días, los culpables de este drama, se dan un chapuzón en la Costa Azul, saltando desde la borda de sus yates, con la complicidad imperdonable de quienes nos gobiernan; de todos ellos. Los misiles y las bombas, dejan mucho margen comercial. La muerte de inocentes también. Algún día sabremos quienes son los que se enriquecen con este negocio; con sus nombres y apellidos. Son nuestra escoria y me provocan el sonrojo de pertenecer a su misma especie. Por primera vez en mi vida he pensado que el mundo sería un lugar mejor sin ellos. Así de claro lo siento, cuando veo la tragedia que provocan en estas pobres familias inocentes.

Seguiremos todo el tiempo que podamos (ahora y en los futuros meses) junto a los más débiles. Nuestra esperanza es que puedan sobrellevar este drama con algo de compañía y comprensión. Solo es eso. Pero es vital cuando eres inocente y lo has perdido todo.

Os ruego una reflexión pausada sobre este blog y os suplico vuestro compromiso. Se vive una sola vez y disimular lo que está pasando, nos convierte en cómplices. No hace falta viajar a un campo. Desde casa, desde el trabajo, desde tu barrio: comprométete con las víctimas de este horror y ayuda a dignificarnos como personas y como seres humanos.

Un abrazo y gracias desde el campo del horror.

Cuando un amigo se va…en memoria de Pancho Otero

Bueno amigo Pancho; yo no se lo que tu escribirías sobre mí, si es que yo me hubiera ido antes, como has hecho tu. Pero sí se lo que sobre ti quiero escribir. Y voy a hacerlo, aunque te revuelvas ahí, en tu nuevo destino, en el que se te supone en descanso: aunque yo, conociéndote, lo del supuesto reposo lo dudo mucho. La verdad, no te puedo imaginar ocioso.

Nos conocimos en Canadá. Entre un boliviano y un español, no parece un terreno muy habitual para contactar. Pero así fue porque coincidimos en la Cumbre Mundial de Microcrédito de no sé qué año. Hace demasiado! Sofía era Reina de España, Mohamad Yunus no era ni Nobel y Al Quaeda no existía. Mira si hace años! Ambos nos hicimos una foto con Yunus, que yo conservo. Sales simpático; porque lo eras! Aunque ese Nobel podía haber sido para ti. Los dos lo sabíamos, y a mí me hubiera encantado!

Desde nuestro primer encuentro, desde estrecharnos las manos por primera vez, desde la primera mirada, ambos supimos que el otro estaba ahí y que ahí continuaría estando. Nació una complicidad natural. Y así ha sido durante años. Todo lo que yo se de microfinanzas, de ti lo he aprendido. Todo, es todo. O sea, lo no escrito. Las “no normas”. La sabiduría real que no se enseña en clase: La mirada a los ojos. El olor de una cabaña. Un poblado sin hombres. Un desierto sin perros. La intuición. La compasión. El riesgo. El poder de un abrazo. El calor de las personas. El miedo en los ojos de los pobres. De los más pobres de entre los pobres. El humor. La risa. La genialidad. La capacidad de improvisar. El valor del agua. De la sombra. De la ropa. El abrazo de una madre. La mirada de esperanza puesta en el futuro. El miedo a las armas y a la incultura. La prudencia de los más débiles. La empatía. El amor sin condiciones. La misión!

Y la oportunidad.

Eso son los microcréditos y eso lo aprendí de ti. Y eso que soy profesor en un master de microfinanzas! Pero tu, y solo tu, has sido mi maestro. El maestro, amigo Pancho; hermano Pancho.

Juntos compartimos aquellas noches, durmiendo contra el suelo, en poblados sin luz, llenos de personas que dormían como nosotros. En el suelo. África real. Silencios extraños en noches calurosas. Abrasadoras. Silencios llenos de toses nocturnas. Bichos desconocidos a nuestro alrededor; nunca quisimos saber qué apellido tenían. El mosquito. El miedo. La muerte. La gente no sabe lo que es dormir durante semanas con un ojo siempre abierto. Tu y yo nos los turnábamos; y así cada uno dormía mejor.

En Níger te salvé la vida: de acuerdo. Pero tu hubieras hecho lo mismo por mí. Desde entonces me llamaste “hermano” y me presentaste a tus 8 hermanos carnales por Navidad. Pero antes de eso, ambos lloramos juntos ante tanta miseria y pobreza como vimos. Aquellos niños. Aquellas madres…tanto dolor. Y tanta muerte gratuita, anónima y silenciosa.

Tan injusta.

En Barcelona me diste una lección de humildad con tu discurso en nuestro paseo en barca por la costa catalana. Y en mi ático de Gran Vía, dormiste mirando al Este. Como solías.

En Madrid compartimos clase del master y cuando vi la cara de nuestros alumnos, entendí que eras un maestro. Y yo un simple divulgador. Estuviste genial Pancho! Lo grabé todo y se me humedecen los ojos cuando vuelvo a escuchar tu voz en esa clase magistral. Y lo he hecho en demasiadas ocasiones; en el silencio de mi casa. Como si te tuviera aquí. Tu voz te resucita y mi carne se pone de gallina.

Y te añoro, amigo.

En París nos enfrentamos juntos a un idiota racista que caminaba por Boulevard Rívoli. Y yo te aplaudí. Y nos morimos de la risa!

En Bolivia trabajamos juntos en el Plan tres Mil. Y cada día fue una lección. Una suerte. Un regalo. Tu has sido un regalo para mi. Probamos juntos la chicha y los dientes postizos. Vaya par de locos!

En San José, en medio de la selva, nos pasamos aquella noche, mano a mano, entre el griterío y los chillidos de los pájaros nocturnos, hablando y hablando a oscuras, sobre la pobreza, la dignidad humana, las microfinanzas, la banca, el capital, los pobres, el miedo, la seguridad, las armas, las drogas… y de repente, entre la bruma selvática, se hizo de día. El mundo era igual: pero nuestro mundo no. Nos hicimos una foto con tu hija Lucía. Y con nuestro amigo indio aymara Rodo Suxo, que sale sonriente y franco. Como es él.

Éramos dueños del mundo. Humildes. Pero, como tu decías, de ojos brillantes!

Ahora te me has muerto en Congo, después de haberme insistido en que te acompañara para montar allí una microfinanciera. Te dije que no. Y ahora me arrepiento. Si te salvé la vida una vez, podía haberlo hecho dos. Y ahora estarías aquí: con tu sonrisa de esperanza y el brillo de tu mirada. Y yo, Pancho, estoy a punto de montar una microfinanciera en España.

Te prometo ante este los lectores de este blog, que no voy a olvidar que lo que se y he aprendido, amigo, de ti ha venido. Algún día, cuando la Fundación Oportunitas (que es el nombre de la microfinanciera española que ahora pongo en marcha) esté ayudando a un montón de gente y contribuya a que el mundo sea un lugar mejor, como tu y yo tantas veces soñamos, ese día, amigo Pancho, me encargaré de recordarle a todos este mensaje. Y que tu nombre no pase al olvido.

Cada familia rescatada de la pobreza y de la falta de oportunidades, llevará algo de ti. O tu nombre.

Desde Fundación Oportunitas nos encargaremos que esto sea así. Mientras tanto, yo ya se que tus ojos nuevos no paran de brillar y que ya andas por ahí, denunciando las desigualdades y jugándote tu nueva vida por los demás. Por eso has sido mi maestro.

Descansa lo que puedas Pancho, y sigue iluminándome cuantas veces quieras. Aquí te espero ilusionado como un niño y orgulloso de haber sido tu amigo.

Has dejado un mundo mejor del que te dieron. No era esa la misión…?

Un abrazo!

 

 

LAS OPORTUNIDADES Y LAS MICROFINANZAS

Escribir sobre microcréditos es siempre un reto. La propia palabra desconcierta al lector, porque hay personas que imaginan, por ejemplo, que un microcrédito es un préstamo para financiar una pequeña actividad productiva en un país muy pobre (normalmente promovida por una mujer), y simultáneamente hay quien cree también, por poner un ejemplo, que un microcrédito es una financiación de bajo importe para, por ejemplo, un joven emprendedor europeo. Ambos tienen razón.

El público no especializado cree que un microcrédito es lo mismo que un “minicrédito”. Es decir, un préstamo de “poca cantidad” (si es que hay alguien capaz de explicar qué es poco y qué es mucho en términos de magnitudes económicas o simplemente en términos de dinero). Pero no, un microcrédito es mucho más que todo eso.

Casi todas las vulnerabilidades de los hombres y de las mujeres se podrían resumir en una: la falta de oportunidades. Así, una persona pobre puede dejar de serlo si tiene una oportunidad. Un emprendedor puede ver materializada su idea si tiene una oportunidad. Un toxicómano puede curarse si tiene una oportunidad. Y un ex presidiario puede reinsertarse, si también tiene una oportunidad. Su oportunidad. Por eso decimos que la mejora del desarrollo humano, la inserción y la iniciativa dependen de muchos factores, pero un denominador común de todos ellos es que exista la oportunidad, que no es una garantía de éxito por sí misma, por supuesto, pero que sin ella, podemos asegurar el fracaso de la persona. Echemos un vistazo al mundo; las peores situaciones humanas se dan en lugares y entornos sin oportunidades.

Pero un microcrédito no es un fin en sí mismo. Para dar créditos ya tenemos bancos y entidades financieras que llevan en su ADN precisamente eso: captar recursos de unos (depósitos) para prestar a otros (préstamos). El dinero, poco o mucho, no es una oportunidad por sí mismo. Ni en sí mismo. Es más, en la mayoría de las ocasiones es una temible amenaza. O al menos eso deberíamos haber aprendido a lo largo de los últimos años de crisis.

Entonces, si esto es así, ¿qué tiene que ver un pequeño crédito con la generación de oportunidades? Pues algo muy importante, puesto que un microcrédito, si está bien diseñado, nace cargado de valores; y nace (insistimos en que hace falta que esté bien diseñado) enmarcado en un programa que acompaña a las personas en su desarrollo; que contribuye en su inserción (cuando haya caso de exclusión), que las ayude a desarrollarse, que las forme, que las siga, que no las abandone y que, además, las financie. Un programa así, es una oportunidad. La formación de las personas, el acompañamiento para que no emprendan solas y su microfinanciación (solo cuando sea necesaria) son las herramientas que utiliza esta oportunidad.

Visto así, todo cambia. Es decir, el concepto micro no solo significa ‘pequeño’, en el sentido más etimológico del término. Quiere decir que los que utilizamos la herramienta microcrediticia en nuestro trabajo cotidiano, en nuestros programas, estamos desarrollando una “cultura micro”. Es decir, cerca de las personas. Una “forma de hacer” diseñada para y por las personas, atendiendo a sus necesidades, con una fuerte carga empática. En esta cultura, en esta “forma de hacer”, debemos ser además muy flexibles e imaginativos, muy tolerantes al cambio ante los revuelos que da la vida de nuestros clientes y beneficiarios. El centro de todos los programas de desarrollo son las personas: el programa es la oportunidad y el microcrédito su herramienta. O una de ellas.

Por este motivo, si nos interesan las personas, su empoderamiento, su dignidad y su futuro, diseñemos programas para ello, y prestemos dinero solo en aquellos casos en que la microfinanciación forma parte de la solución global del programa hacia y para la persona. Solo así pondremos el dinero al servicio de las personas, porque si simplemente somos “prestadores de fondos”, ponemos a las personas al servicio del dinero. Esto no tiene por qué ser malo en sí mismo, pero ya lo hace la banca. Digamos que no tiene más secreto que saber prestar bien.

Vivimos momentos caracterizados por la falta de oportunidades. Pero siempre hemos sabido superar las dificultades trabajando duro. Desde el sector microfinanciero, deberíamos ser capaces de convencer a la clase política, las administraciones, la gran banca, las organizaciones empresariales y de promoción de empleo, los sindicatos, de sensibilizar a la sociedad civil y política, para que creyera en los modelos de cooperación entre los diferentes agentes sociales. Y que los promovieran y apoyaran, junto con las entidades sociales del tercer sector, la empresa privada, los programas de voluntariado y las organizaciones que se dedican a la formación de emprendedores. Desde MACS Consultoría Social hace años que trabajamos y promovemos la línea de la creación de redes activas, comprometidas, llenas de complicidades y predisposición colaborativa.

Y estas redes deben ser el entramado de un solo objetivo final: generar empleo e insertar a los que más lo necesitan. Estos son nuestros problemas reales hoy. Y se solucionan generando oportunidades.

Así, todas estas entidades pueden aportar a los programas lo mejor que tienen dentro de sí: su experiencia, su conocimiento, su ilusión, su misión. Y juntas, utilizar la formación, el acompañamiento y la microfinanciación como herramientas de éxito, pero sobre todo como herramientas generadoras de oportunidades.

El Programa Oportunidades, de MACS, no quiere ser nada más que un elemento generador de estas oportunidades, trabajando en red con todos aquellos actores sociales que se quieran sumar. No es un proyecto, es una realidad ya creada. Todo el que quiera está invitado a conocerlo en profundidad.

El microcrédito es una herramienta vital para el desarrollo; como lo es también para la mujer del país pobre que mencionábamos al inicio de este artículo, solo que adaptado a nuestro entorno. Se debe ser optimista sin ser ingenuo. Se puede creer de nuevo en los valores de las personas, sin ser acusado de inocente.

Démonos oportunidades. Y utilicemos las herramientas que siempre hemos sabido utilizar. Pero hagámoslo juntos.

La Contra y el Ego.

Hola a todos y a todas!

De nuevo vuelve a hacer demasiado tiempo que no escribo en mi blog. Y no será porque no escriba, la verdad. Acabo de entregar mi segundo libro en la editorial y allí se está cocinando su salida al mercado. Digamos que ahora ya casi nada depende de mí y que lo que yo debía hacer, hecho está. Me tomo unos días de desconecte, con la calma, porque el libro que he acabado me ha alterado en mucho las emociones.

Pero como estoy muy productivo, ya tengo en mente el guión del tercer libro. Me apetece muchísimo empezarlo y creo que tengo una bonita historia que contar. Voy a necesitar un par de manos más y, esta vez, voy a compartir la trama y, sobre todo, el desenlace con varias personas. Ellos y ellas aun no lo saben, pero van a ser coautores del siguiente, cuyo título aun no he decidido.

Pero ahora, en cuanto a la escritura, digamos que estoy de vacaciones.

El pasado 7 de Mayo apareció en La Contra de La Vanguardia la entrevista que Inma Sanchís me hizo unos días antes. La verdad es que hasta ahora, un mes exacto después, no he sido consciente del movimiento que una entrevista puede llegar a ocasionar ni de cómo podría llegar a afectarme personalmente. He recibido decenas de sms, wa, mails, entradas en mi web e incluso llamadas telefónicas directas.

Pero dejadme que lo explique como a mí me gusta, o sea, ordenadamente.

1) En primer lugar he recibido muchísimos contactos de personas variadas que pedían trabajo. La reflexión que se deriva es que vivimos en una sociedad desastrosa y desastrada, en manos de unos políticos que no hacen política. Desde luego no la hacen pensando en los más necesitados. Lo que está ocurriendo es una vergüenza que debería costarle a más de uno su cargo. Que una Contra genere tal petición de trabajo, es señal de que vivimos en una sociedad enferma. Y los políticos no hacen su trabajo. Mal por ellos. Muy mal; luego se quejan de nuestro desapego.

2) En segundo lugar he recibido un número muy importante de contactos relacionados con el mundo laboral. Unos me piden asesoramiento para ser voluntarios. Otros para emprender una acción social. Algunos buscan contactos y que les abra puertas. Los menos me quieren contratar para que les ayude a desarrollar planes sociales. Para que les asesore. Tres de ellos me han pedido diferentes trabajos de asesoramiento social, a cual más bonito. Todo un reto que me hace feliz. Estoy intentando satisfacer a todos.

3) En tercer lugar, existe un grupo de personas que atraviesan diferentes situaciones personales muy delicadas. Desde personas que en su día fueron huérfanas y no lo han superado, hasta personas que quieren que les haga un coach personal relacionado con la autoestima, o la seguridad en sí mismo, o para manejarse mejor dentro de su propia empresa. Estoy ya en marcha con tres de ellos, “pasando visita” una vez cada quince días aproximadamente. Es una satisfacción ver que les estoy ayudando. Alguno más y alguna más están dudosos; la verdad es que no se si dudan de mí o de ellos mismos. Pero no me preocupa. La vida fluye y hace que todo vaya ocurriendo con naturalidad.

4) En cuarto y último lugar, va la más importante reflexión acerca de La Contra. Un montón de gente me ha felicitado, otro montón me pide ayuda, otro trabajo y otro consejo. Todo esto es FATAL para mi ego. Debo recordar quien soy. De donde vengo. Cómo me he hecho a mí mismo y no caer en la soberbia  tentación de creerme alguien más que los demás. 

El mejor resumen que he hecho de esta entrevista es:

Contra La Contra, humildad!

Salud!

 

 

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Agradecimiento y felicidad.

He tenido la suerte de poder ver un breve vídeo que habla acerca de la felicidad del agradecimiento. Y me ha dado mucho en que pensar.

Por qué no haces la prueba del vídeo, y escribes en un folio todos los motivos por los que le estás agradecido a alguien en concreto? Tu madre, un amigo, una hermana, un profesor, un vecino….. Escribirlo es interiorizarlo y concretar, blanco sobre negro, una emoción. Y leerla en alta voz, es manifestar el agradecimiento. De ahí a la felicidad total, tan solo va una diminuta distancia.

Como prueba, mírate este vídeo y disfruta de la experiencia.

Gracias!

Salud!

Microcréditos en Catalunya.

Hola.

Si quieres saber lo que he escrito acerca de este tema, en la revista Cataluña Económica, pulsa aquí y búscame en la página 44!

Todo lo que podamos hacer entre todos, para generar oportunidades entre quienes menos las tienen, hará que este mundo sea mejor. Os animo a participar!

Salud!

 

Altruismo….

Hola!

Esta mañana, tras seis meses de blog aletargado, se me ha ocurrido publicar una reflexión en forma de propuesta 2014. Lo he hecho gracias a las personas queridas me han animado. Y lo que vi ayer.

Y ahora mismo, para mi sorpresa y felicidad, acabo de leer esta noticia en La Vanguardia digital; hace tan solo cinco minutos. Y no puedo dejar de publicarla. Basta con leer hasta el final. Insisto en que cada uno puede hacer mucho para que este mundo sea un mejor lugar donde vivir.

Piensa y observa; tienes un gran papel por hacer para que todo sea mejor. No lo dudes;  está muy cerca de ti.

Salud!

 

Una propuesta 2014… y 15… y 16…..

Hola a todos y a todas. Hace muchos meses que no escribo ninguna entrada en el blog, y es que he estado dedicando todo mi tiempo (libre y creativo) al segundo libro que he escrito y que ya está a punto para ir a la editorial.

Pero hoy, existen tres motivos que me llevan a recuperar el blog y comprometerme a no abandonarlo de nuevo.

El primero es que hay quien se ha interesado por “Se positivo”. Quienes lo han hecho me han animado a que vuelva a escribir y que de nuevo le de contenido. A todos ellos les agradezco su ánimo y su empuje.

El segundo es que justo ayer estrenamos un nuevo año, y eso siempre es un motivo para hacer un alto en el camino, reflexionar un poco, valorar lo que hacemos, lo que no hacemos, y lo que nos rodea, para llenarnos de nuevas y renovadas intenciones.

Y el tercero es la imagen que ayer por la mañana pude ver en Barcelona y que inmediatamente paso a explicar.

Muy cerca de mi casa, como a dos calles, hay una mujer que vive permanentemente en un banco callejero. Está allí instalada, con un montón de bolsas y paquetes. Se pasa el invierno envuelta en una manta, con una bufanda doble que tan solo permite distinguir sus ojos. Desde hace tres años ya, la mujer malvive en la calle, donde los peligros acechan especialmente por la noche.

Ayer por la mañana me sorprendió cuando a primera hora vi a un hombre ya maduro que hablaba animadamente con ella. Parecía tratar de que la acompañara a algún lugar. De pronto ella se levantó, dobló cuidadosamente su manta y abandonó su banco lentamente, con su andar cansino, junto al hombre que le señalaba un bar cercano, único local abierto a las 9 de la mañana del día 1 de Enero. Les seguí; dónde iban?

Al llegar al bar, el hombre le abrió la puerta y ambos entraron. Yo también lo hice,  tras ellos. Ya en el local, pude verlos a ambos,  sentados en una mesa apartada. La señora miraba un menú y se pedía comida caliente que compensaría el frío del mes de Enero y la soledad de su estómago.

Me tomé un café y abandoné el bar.

Mi propuesta para este año es la siguiente: si cada lector como tu lo eres ahora, decide cuidar de una persona necesitada (una sola), este mundo será más amigable, más habitable, más amable y mucho mejor. Cada sonrisa de felicidad y agradecimiento de quien necesita amor y cariño (y tal vez también un plato de sopa caliente), es un paso para construir un mundo mejor. No podemos renunciar a eso. Ni podemos hacer ver que no existe dolor y necesidad en nuestro entorno más cercano. Mira a tu alrededor. Elige a alguien que te necesite; uno sola persona; y cuídala. Cada día. Siempre. Se valiente y apuesta por cambiar el mundo de verdad.  No escuches discursos; simplemente hazlo. Somos lo que hacemos, no lo que decimos.

Esta es mi propuesta 2014, 15, 16…para todos vosotros y desde luego para mí mismo.

Os mando un abrazo lleno de optimismo y positivismo; especialmente a aquellos que me leéis desde el otro lado del Atlántico. Tantos kilómetros por medio y tan cerca que estamos!

Salud!

El cinco y el seis: 56!

El próximo domingo, día 30 de Junio, voy a cumplir 56 años.

Cumplir años me encanta por muchos motivos. Probablemente el principal de ellos sería que la peor noticia, evidentemente, es no cumplirlos. Pero no solo me gusta cumplir años porque signifique que sigo vivo; no. Me gusta porque significa que “estoy” vivo; que no es lo mismo.

Estoy vivo porque mi trabajo le da sentido a mi vida. Nada me hace más feliz que ayudar a los demás (bueno, navegar me encanta!) y tengo la enorme fortuna de poder escribir aquí, en mi blog,  que mi trabajo solo tiene ese objetivo. Yo me dedico a esto, porque lo he podido elegir libremente! Me rodeo a diario de personas en y con dificultades de todo tipo; pero me rodeo también de organizaciones maravillosas y demasiadas veces silenciosas, que luchan por ayudarles. Mi trabajo no admite algo tan simple como que yo “siga vivo”. Mi trabajo me obliga y me exige “estar vivo”. Y es un regalo de Dios!

Estoy vivo porque me rodea una gente fantástica. No hay semana en la que no descubra (descubrir no es conocer) una persona que despierte mi admiración y que me emocione. Cuesta no enamorarse de tanta belleza y de tanta bondad. A veces, no se consigue; me refiero a no enamorarse! Corazón rebelde que cuesta domar!

Estoy vivo también porque mi familia aquí sigue; tras tantas batallas, tantas heridas tristes y tantas  buenas hazañas también. Pero mi familia también son todas las personas que amo en el mundo: Brasil, Filipinas, India, Burkina, Senegal, Níger, Marruecos, Mali, El Salvador, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Canadá, Francia, Italia, Holanda, Bélgica… Me doy cuenta de que realmente soy habitante del país de donde existe la gente que amo. Y no me preocupan los idiomas, las fronteras, las banderas, ni los himnos. Mi casa es el mundo y todas las demás valoraciones que no tengan esta amplitud, las promueven personas interesadas, que nada tienen que ver con la gente buena del día a día. Con los anónimos activos. Con el pueblo silencioso. Con la gente que habita el mundo real. Un mundo sin banderas es mi sueño y quisiera vivir otros 56 años para influir en eso. Y luego otros 1.000 por ejemplo. La causa lo merece. Las personas estamos por encima de nuestros dirigentes.

Estoy vivo porque amo. Y mis sentimientos son el oxígeno de mi alma. Ya me importa poco la prensa, el día a día y la miseria de las pantallas de televisión. Amo a las personas y ellas, vosotros y vosotras, me dais la vida y mi fortaleza. Me encanta la humanidad.

Soy un enamorado de la vida. Procuro no quejarme nunca y ver de todos lo mejor. Lo menos bueno no es de mi incumbencia. Me nutro de la bondad ajena, y quien diga que no existe, es porque no sabe buscarla; luego no sabe encontrarla. Mi alma son las personas, como tú que lees esto. Ahora. En este mismo momento. Este “aquí” nos ha unido. Y ya nunca nada romperá este vínculo. Puedes olvidar este texto; normal! Pero ahora estamos juntos. Las personas somos fantásticas y cuando uno encuentra el camino para unirse a los demás y respetarlos como son, entonces ha dado su paso supremo, y ha hallado su propia esencia. Todo se resume en una palabra: amor.

Voy a cumplir 56 estupendos años rodeado de gente tan maravillosa como tú. ¿No soy acaso un afortunado?

Sí!

Salud!

Motos, rivales, amigos, personas…..

Hace varios meses que no escribo nada en mi blog. He estado bastante ocupado, especialmente acabando mi segundo libro, que ya está listo para que otros que saben más que yo, lo corrijan y le den su visto bueno. Ahí andamos, como dicen mis amigos bolivianos.

Pero una buena noticia, llena de cariño, solidaridad, compromiso y caballeroso honor, me ha bastado para decidir que ha llegado el momento de volver a escribir en Sepositivo.com

Quienes me conocen bien, saben de mi afición por el motociclismo. Las motos, la velocidad, y la emoción de las carreras, hacen que yo sea de esos tipos que se levantan a las tres de la mañana para ver en directo el Gran Premio de Japón; o que se acuestan a las tantas, viendo el de EEUU. Y por descontado sigo las carreras europeas. Las motos y los pilotos consiguen ponerme de pie en la sala de mi casa, en bata, en pijama, café en mano,  siguiendo las carreras como si yo mismo estuviera pilotando. Las motos me llenan de emoción.

Pero esta buena noticia, que puedes leer si pinchas aquí, me ha emocionado más que todas las carreras juntas, porque es de las que le da auténtico valor al deporte y a la competición. Sito Pons ha iniciado una campaña para proteger y cuidar a su otrora rival sobre el asfalto, Joan Garriga. Y lo está consiguiendo.

Esta noticia es la demostración del auténtico valor de las personas. Para dar pasos como este, uno debe ser más atrevido y audaz que para adelantar a tus rivales a más de trescientos kilómetros por hora. Uno debe ser un auténtico valiente.

Como me dedico profesionalmente a temas de desarrollo social, me he movido por mi cuenta para poner mi Consultoría a disposición del proyecto que Pons (y ahora ya un montón de personas más) está poniendo en marcha.

Y no me escondo cuando digo alto y claro que me siento bien entre personas auténticas y fieles a sí mismas. Los valores nos hacen imperecederos. Las personas somos increíbles y estamos llenas de bondad!

Salud!